• 250 gramos de harina de avena integral
  • 100 gramos de harina de espelta blanca
  • 500 gramos de bebida de soja (optativo cualquier otra “leche” vegetal)
  • 500 gramos de agua filtrada
  • una cucharadita de sal
  • un poco de aceite de girasol (casi nada)

Introducimos las harinas, la sal, el agua y la leche en el vaso. Programamos 3 minutos velocidad 6. Dejamos reposar media hora y procedemos como para el método tradicional.

Dejamos reposar media hora antes de elaborarlas.

Ponemos una sartén anti-adherente al fuego. En un platillo vertemos una cucharada de aceite de girasol y empapamos una gasita o trocito de trapo limpio en ella. Con eso untamos cada vez la sartén y entre crepe y crepe, es apenas imperceptible el aceite que ponemos. Con un cacillo pequeño dosificamos la masa de cada crepe, la depositamos en la sartén, esperamos a que se despegue de ella y con una palita fina de palo le damos la vuelta, tostamos por el otro lado y apartamos, seguimos así con todas y vamos colocándolas una encima de otra, formando una torre.

Se toman en dulce espolvoreadas de azúcar de caña o rellenas de mermelada, o untadas con sirope de arce, nata vegetal, crema pastelera, etc. Se doblan en cuartos o se forman canutillos. Se pueden espolvorear luego con azúcar y canela o salpicar de algún sirope.

También se pueden rellenar en salado, por ejemplo con espinacas a la crema de soja, con setas y queso vegetal, con soja tezturizada y verduras salteadas, etc. Se puede añadir salsa de tomate o bechamel. También pueden gratinarse al horno una vez rellenas rociándolas de crema o queso vegetales.